POV de Genie
El calor oscuro se extendió desde mi vientre como veneno dulce, subiendo por mi columna, envolviendo mi corazón y llegando hasta mis ojos. Parpadeé y el mundo cambió de color. Los bordes de todo se volvieron más nítidos, más fríos, más… controlables.
—Genie… —la voz de Sylvan era débil, rota, apenas un susurro desde la camilla—. No. Por favor, no tú.
Intentó incorporarse, pero las máquinas pitaron con fuerza y cayó hacia atrás, exhausto. El doctor corría de un lado a otro, recogien