POV de Genie
Corrí.
No pensé. No miré atrás. No dudé.
Solo corrí.
Mi mano seguía atrapada en la de Sylvan, firme, inquebrantable, tirando de mí a través del caos mientras los gritos llenaban el aire.
El salón se había convertido en una pesadilla.
Gente empujando. Copas rompiéndose. Sombras moviéndose en la oscuridad.
Otro disparo.
Más cerca.
Mi corazón saltó a mi garganta.
—¡Sylvan! —jadeé.
—Sigue moviéndote —ordenó, su voz baja pero afilada.
Tropecé con algo —¿una silla?, ¿una persona?— pero n