Durante la madrugada Elizabeth intentó levantarse, pero el dolor que sentía en todo su cuerpo fue tal que se arrastró hasta la ducha. Sentada abrazando sus piernas lloró inconsolablemente, mientras el agua caía sobre ella.
Cerró la llave y se quedó ahí llorando hasta que entró Dorita a dejar el desayuno. Al entrar vio la escena en donde Elizabeth sufrió a manos de su verdugo.
Dorita corrió al baño y la vio, sentada, desnuda y con rastros de sangre a su alrededor mientras Elizabeth lloraba sin