Alessandro regresó de la ducha con una toalla atada a su cintura, Ivana aún estaba en la cama, ella se cubría el cuerpo con las sabanas, ella estaba acostumbrada a la rudeza, los hombres rusos eran así, unas bestias en la cama sin pensar en el placer de las mujeres, no imaginó qué su dulce Alessandro fuera un hombre cómo ellos
Alessandro sabía lo que ella estaba pensando, tal vez había sido demasiado rudo, volvi&oacut