ALEX
Cuando mi padre y Farah vuelven, el verano está terminando y no hacen las cosas fáciles. Si bien mi madre ya no bebe tanto y parece más cuerda, el convivir de nuevo es jodido. Siempre la pillo mirando mal a Farah, tratándola mal y discute (como siempre) con mi padre a todas horas.
—¿Podéis parar? —gruño.
Son un dolor de pelotas.
—¿Ves? —le reprocha y mi padre ni me mira—. Les haces mal a nuestros hijos. ¿Por qué diablos has metido aquí a esa niña? ¡Te ves ridículo! ¡Por favor!
—¿Que yo les