ALEX
—Te has olvidado de mí este fin de semana. No empieces a parecerte a tu padre.
Si abro la boca ahora mismo, voy a darle una mala contestación. No soy como mi padre. Piso el acelerador hasta el pequeño edificio blanco en una urbanización privada. Retraído para que nadie nos vea entrar y sospeche que alguien de esta familia tiene un problema con la bebida.
—Quiero volver a mi casa —musita mientras esperamos en la recepción—. No necesito esto. Mis problemas me lo crea tu padre y esa zorrita.