Me quedé perdida en mis pensamientos por un momento, luego levanté la mano para llamar un taxi y volver a casa.
En el camino, llamé a Sofía.
—¿Ya saliste del hospital? Todavía no estás completamente recuperada, ¿por qué tanta prisa? —Sofía sonaba molesta—. ¡Justo hoy que estoy un poco ocupada y no pude ir a vigilarte, te escapas!
—No pasa nada, descansaré igual en casa. Tú sigue con tus cosas, no te preocupes por mí.
La verdad es que veía a Sofía ir y venir del hospital estos dos días, y me sent