—María, cuando regreses, seguramente habrá algunas repercusiones negativas, prepárate mentalmente —advirtió mi tía con preocupación.
—Sí, lo sé. Regreso mañana por la noche y pasado iré a visitarlas a ti y a la abuela por el Año Nuevo.
—No hay prisa, la abuela sabe que estás ocupada con el trabajo, descansa bien cuando llegues.
—De acuerdo, adiós tía.
Después de colgar, miré a Lucas y suspiré con resignación: —Los Martínez seguramente ya saben que fuiste tú quien presentó la denuncia. También ti