Él me abrazaba, continuando con sus suaves palmaditas y caricias, arrullándome para dormir.
Mi mente estaba nublada, sin saber si realmente tenía sueño o si el alcohol me había embriagado, pero finalmente me quedé callada.
Cuando mi cerebro volvió a tener conciencia, las luces ante mis ojos se balanceaban.
Desperté lentamente y, al levantar la cabeza, descubrí que Lucas me llevaba en brazos.
Mi cabeza descansaba en su hombro.
Desde mi ángulo, su perfil era increíblemente apuesto.
Su línea de man