—Vaya, violación.
Qué curioso cómo funciona el karma, nadie se escapa de pagar sus culpas.
No pude contener una risa que solo enfureció más a Antonio.
—¿En qué momento te volviste tan ponzoñosa, María?
—Aprendí del mejor —le solté sin más.
Y ella en cambio se quedó mudo de la rabia.
—Ya córtala —le advertí—. Al final del día, el que la hizo la paga. Solo estoy haciendo que se cumpla la justicia. Y cuidado, que, si siguen metiéndose con la ley, tú también vas a terminar pagando.
Antonio guardó si