Sabía que Sofía me iba a bromear, y efectivamente, la chica empezó con sus burlas.
Suspiré:
—Habíamos quedado para almorzar, pero a mitad de la comida recibió una llamada y se tuvo que ir corriendo, era algo urgente del trabajo.
—Ah, claro, como te dejó plantada te acordaste de mí.
—¡Ay, ya deja de burlarte! —me avergoncé y tuve que suplicar—. Si no tienen planes, me voy a dormir, que anoche apenas dormí.
—¿Dormir? ¡En un día tan festivo! —me detuvo Sofía y me dio el nombre de un club—. Reservam