—¿Cuánto falta para que llegue tu amiga? —preguntó Lucas.
Revisé la hora en mi celular: —Como media hora.
Al oír esto, inmediatamente se quitó su abrigo negro del hombro y me lo puso encima.
—Está bajo cero hoy y tú tan ligera de ropa. Ustedes las mujeres sí que aguantan el frío con tal de verse bonitas.
—No, no es necesario —rechacé repetidamente, abrumada por el gesto—. No tengo frío, y si me das tu abrigo te vas a resfriar cuando salgas.
—Mi auto está afuera, subiré en cuanto salga. Tú tienes