Sofía adoptó en ese momento un tono más serio: —Quizás Isabel sienta algo por ti, pero no ese amor profundo que imaginas. Si insiste en casarse contigo es solo para herir a María, para robarle lo que quiere.
Antonio esbozó una sonrisa enigmática: —Seguro María te metió esas terribles ideas. Isabel no es así. Es inocente y a veces caprichosa, pero no es calculadora como dices.
—Vaya... pareces listo, pero cuando se trata de mujeres falsas, se te fríe el cerebro ¿Verdad? —respondió Sofía exasperad