Mundo ficciónIniciar sesiónMossa se apresuró a acercarse y la abrazó con fuerza.
—Mamá no debió malinterpretarte. No debí ser tan dura contigo. Todo esto es culpa mía. Ya no llores.
—Eres una buena niña. Mi buena niña.
Los ojos de Mossa también se habían enrojecido.
—Te juro que siempre te he tratado como si fueras mi propia hija.
La abrazó aún más fuerte.
—No... i







