Capítulo 31: Ser perspicaz

El hombre que debería poner orden, simplemente nos ve como si fuéramos poco para tener su atención al menos tres segundos seguidos y ni hablar de defendernos, por lo que, entra a la casa dándonos una espalda que no es de un padre que ama a su familia.

Era evidente que no le agradaba la idea de ceder su poder a alguien, pero, por su rostro, era claro que no tenía opción, su rostro demacrado era algo que daba el mensaje que no le queda mucho tiempo
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