Mundo ficciónIniciar sesiónVeinte horas después
La angustia ya ha pasado a desesperación y las ganas de sobrevivir, poco a poco disminuyen al igual que la energía. Tenemos hambre y no hay algo que podamos comer. Aunque soy la que dirige la supuesta ruta de salvación, mis manos ya no dan más y por eso, me detengo.No quiero llorar, pero, me es imposible no hacerlo, cuando siento que la debilidad no me deja avanzar más. Mi cuerpo está demasiado débil






