Capítulo 32.

—Sabes que no te dejaremos, ¿verdad?

—Lo sé, por eso me gusta tener muchos planes de respaldos por si uno falla. No debieron detenerme.

—Estás enfermo. No dejaremos que sigas matando gente. Te quedarás en esta silla hasta que la policía venga por ti.

—“Dejaremos”. Esa es la parte que aún no tengo claro. ¿Por qué alguien como tu hermano impediría que haga cosas malas? —

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