Entonces se perdió en el placer de la lengua insistente de Vincent azotando.
—Papi, deja que pollas nuevas me usen. Sí —arrulló Candice, derritiéndose rápidamente en súplicas por más a pesar de su vergüenza interna—. Fóllame, por favor. Es todo para lo que sirvo.
La necesidad de Candice de aferrarse al último de su orgullo se hizo añicos cuando Luca se hundió en ella una y otra vez. Años de condicionamiento habían entrenado su coño para amar follar. Una vez que una polla empezaba a moverse dent