“Te extrañé, bebé. Pero te follaste a mi hermano a mis espaldas durante quién sabe cuánto tiempo,” dijo, fingiendo simpatía. Luego empujó su polla manchada de culo hacia su cara. “Compénsalo. Chúpale el jugo del culo de tu hija a mi polla, Mags.”
“Yo también te extrañé, Cain,” susurró Maggie, con la voz temblando de pura desesperación, las lágrimas corriendo por sus mejillas sonrojadas.
Su barriga de embarazada descansaba pesadamente sobre sus muslos y su coño chorreante brillaba con una excita