Serena levantó la mirada hacia él, con la voz ronca mientras intentaba explicarse.
—La polla de tu papá se sintió mejor que la tuya jamás lo hizo. Le supliqué por más incluso mientras me odiaba por ello. Todavía te amo, pero ahora mismo solo quiero la polla de tu papá otra vez. ¿Qué carajos me pasa, Caleb? Ansío su polla en todos mis agujeros —intentó Serena explicarle su dilema a Caleb, ganándose una sonrisa astuta de Steve, cuya polla dura todavía no se había corrido.
Caleb ni siquiera parpad