Ni tiempo le dio Selene a Kiara de explicarle la verdad, por lo que Mercedes posa su mano derecha en el hombro de Kiara, dándole consuelo.
—No tienes por qué sentirte mal, mi niña. Sé que es abrumador que te confundan con la mala de tu hermana, pero pronto todo se va a clarificar y te llamarán por tu nombre.
—Dios te oiga, esto es horrible, señora Mercedes… Sabe, me duele mucho ver al señor Villarreal sufrir.
—Qué te digo, cariño. Los hombres Villarreal son duros como una piedra, simulan tene