—Señorita Watson, lo lamento, mi nieto es algo extrovertido—. El señor Watson niega con la cabeza.
—Por favor… esas bromas son muy pesadas. Además, mi abuelito, al parecer, se olvidó de mí. Desde que murió, me dejó desprotegida. Él era el único que me defendía… Después de su muerte, mi vida se volvió un infierno—. La voz de Kiara es triste y le es imposible no llorar.
Para Esteban, Kiara es dulce y guapa, pero también astuta. Le agrada; le parece interesante.
—Tu abuelo jamás te dejó sola.