La risa burlona del hombre que atentó contra la vida de Arthur lo hizo enojar aún más, por tal razón le propinó dos patadas más que lo hicieron escupir sangre.
—¡Señor me lo llevaré! Váyase antes que llegue la policía yo me encargo del resto— el escolta no quiere que sean descubiertos porque si es así, deben darles mucho dinero así que lo mejor es apresurarse en irse —señor... — lo menciona y Arthur tuvo que controlar su ira y marcharse a su auto para continuar su camino
Ahora no puede estar tr