—Adele Smith,
— ¿Gustas algo de beber? —preguntó agradecida de que por fin tomara asiento, mientras llevo a Alexander adormilado en mis brazos.
—Sé que es algo temprano para un whisky, pero para serte sincero, lo necesito. — Me confiesa, son muchas emociones a la vez, no todos los días conoces a tu hijo, ni te reencuentras con el amor de tu vida, en mi caso, pero yo no puedo tomar porque estoy amantando
—Te entiendo, yo también estoy nerviosas con todo esto —confieso con sinceridad desde la