DIÁVOLO III. CAPÍTULO 12. Las cosas como son
DIÁVOLO III. CAPÍTULO 12. Las cosas como son
Aurelio resopló y se inclinó sobre él con una expresión condescendiente. Su proximidad hizo que Percy sintiera un leve escalofrío recorriéndole la espalda, pero no se apartó.
—¿Eres tarado? ¿De dónde sacas que te odio? ¿No ves que ahora mismo lo que estoy haciendo es curarte? —le espetó entre dientes y Percy se cruzó de brazos, disfrutando del juego.
—Ah, ¿no me odias? Entonces debe ser que me quieres.
Aurelio entornó los ojos y luego sonrió con mali