Mundo de ficçãoIniciar sessãoDIÁVOLO II. CAPÍTULO 95. ¡Entonces no me caso!
Y ya no hubo más que decir. Él bajó la mirada hacia sus labios y un segundo después su boca impactaba contra la de Eyra con un beso urgente, lleno de pasión y una mezcla de emociones que ninguno de los dos podía contener.
Había algo allí, primitivo y feroz, una chispa que jamás se desvanecía entre ellos. Adriano hundió la lengua en su boca y al de Eyra salió a jugar, haciendo que aquel calor se volviera fuego con más r







