Mundo ficciónIniciar sesiónCAPÍTULO 51. Déjame cargarlo
—¿Cómo te llamabas…? —gruñó él en su oído.
—Renzo… por favor... —suplicó ella con un hilo de voz.
—Dime cómo te llamabas —reclamó mientras sus manos subían a sus pechos, sin dejarla terminar—. Tienes que dármelo… todo eso… es mío… deja que sea yo quien lo cargue…
Su simple todo hacía que las piernas le temblaran y todo su cuerpo se tensó cuando sintió la forma en que su miembro se acomodaba contra ella.







