CAPÍTULO 24. Silencio y adiós
CAPÍTULO 24. Silencio y adiós
Moon dejó de dormir en su cuarto el mismo día en que volvieron a pisar suelo italiano, como si aquel ya no fuera su lugar, como si eso a lo que se había negado durante tanto tiempo por fin la alcanzara. No había querido irse, esa era la verdad… pero ahora no era opcional.
A cuatro días de que el plazo venciera, después de asegurarse de que Renzo estaba dormido, tomó uno de los autos de la casa y condujo hasta el centro de la ciudad. Compró ropa nueva, una maleta pe