CAPÍTULO 19. Viejas heridas
CAPÍTULO 19. Viejas heridas
Renzo abrió el estuche y supo que no se equivocaba cuando vio los ojos de la chica brillar observando los puños.
—Bonitos ¿verdad? —comentó Renzo mientras ella rozaba las púas con la yema de los dedos—. Honestamente no sé si es un mensaje o solo un regalo, pero me pareció que lo necesitabas. —Durante un instante los ojos de Moon se concentraron en los suyos y Renzo levantó un sensato dedo de advertencia—. Ese era tu regalo de cumpleaños, considérate consentida, ya no