Dímelo sin rodeos

Alena

Después de salir con el equipo, ayudé a papá a cerrar el restaurante y luego volví a casa.

Ya era de noche, pero Julia aún no me había llamado para decirme que había llegado a Australia.

—No estoy preocupada por ella —murmuré por lo bajo—. Solo necesito saber a tiempo si podrá aceptar el caso de Jameson.

Papá tenía razón.

Poco a poco estaba empezando a abrirme con Julia… y me odiaba por eso.

Un año no era suficiente para perdonarla por cómo nos había dejado a papá y a mí.

Al levantar la v
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