ELIOT MAGNANI
—Hay que hacer algo… —susurró Derek desesperado—. La va a lastimar.
—Aún no… —respondí en voz baja sin apartar mi mirada.
—Pero… —Derek intentaba avanzar contra mi voluntad.
—Conozco tan bien a Cristine como tú conoces a Sloane, créeme… no es momento, espera… —contesté sin apartar la mirada del espectáculo.
—¡Responde!, o ¿qué? ¿Vas a llorar? —se mofó Jonathan por última vez en el día. Cristine se había quitado el tacón de manera sutil y lo sostenía de la punta. Cuando Jonathan