SLOANE D’MARCO
Derek y yo salimos de la habitación después de ofrecerle una última sonrisa a Berenice y justo en el pasillo, posé mi mano sobre su pecho, atrayendo su atención.
—Quédate a cuidar a Berenice —pedí viéndolo fijamente a los ojos—. No quisiera imaginarme a Carla llegando disfrazada de enfermera lista para robarle a un niño o envenenarla.
Recordé a Jerry y como estaba dispuesto a matar a mi padre. ¿Era malo arrepentirme de haberlo interrumpido? ¡Carajo! Le hubiera dicho que podíamo