BERENICE SPOTI
Agotada, dormité un poco sobre el pecho de Luca, pero mi estómago me recordó que no habíamos cenado y fue el primero en refunfuñar, haciendo que me despertara. Cuando alcé la mirada noté que Luca lucía media sonrisa.
—Creo que mi bebé tiene hambre… —susurró mientras sobaba mi vientre, el cual ya comenzaba a notarse. Mientras se levantaba de la cama no podía dejar de pensar en esa actitud pesarosa que parecía no abandonarlo. Abrí la boca para decir algo, pero él simplemente se en