CRISTINE FERRERA
—Sé que ese hombre no era mi papá… —dijo Leonardo sentado en el césped, arrancando el pasto y separándolo uno por uno, a la sombra del enorme árbol de naranjas que tenía Zafrina en su enorme jardín. Tanto Sloane como yo estábamos sentadas a su lado, mientras que nuestros hijos jugaban un poco más alejados.
Quería creer que Luca los estaba cuidando, pero en realidad ellos estaban agarrándolo de muñeco de trapo mientras Zafrina era quien en verdad los vigilaba desde la elegante