CRISTINE FERRERA
Saqué de sus pantalones el fajo de billetes que había destinado para pagar por mis servicios, mientras escuchaba el castañeo de las esposas. Eliot por fin había entendido mi plan, el cual estuve a punto de no cumplir, y es que… tan solo tenía que verlo con el torso desnudo para arrepentirme de dejarlo amarrado sobre esa cama, pero después me acordaba de lo hijo de puta que fue en el pasado y se me olvidaba.
—¡Cristine! ¡¿Qué carajos crees que estás haciendo?! —gritó furioso.
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