Mundo ficciónIniciar sesiónDEREK MAGNANI
—Te tienes que encargar de ella… —dijo Carla alterada, caminando de un lado para otro en mi oficina, con los brazos cruzados porque sabía que, de tener las manos sueltas, le comenzarían a temblar.
—¿Cómo estás tan segura de que era ella? —pregunté sin apartar la mirada del ventanal.
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