CAPÍTULO 2: GRITANDO POR SU PENE
PUNTO DE VISTA DE ISABELLE
Me incorporo de la cama, dejando escapar un gemido quebrado y suplicante. Es demasiado. No es suficiente. Me estoy disolviendo.
Su mano, grande y callosa, se desliza por la superficie plana de mi vientre, a través del húmedo nido de rizos, y sus dedos encuentran mi corazón resbaladizo y caliente.
—Dios mío —susurra contra mi piel húmeda, con la voz cargada de una lujuria que refleja la mía—. Te estás ahogando por mí.
Un dedo grueso y h