JAVIER
La veo desesperada, no entiendo que le sucede, está temblando, sus labios tiemblan como si le costará decir lo que quiere tratar de pronunciar.
—¿Por qué estás así? — Es lo único que mi mente puede ayudarme articular, estoy asustado.
—Es él, él regresó, no dejes que me encuentre Javier, no permitas que sepa dónde estoy— Y se apega a mi pecho asustado sin dejar de temblar, decido subir y traerle algo de ropa, voy lo más rápido que pueda y cuando regreso la encuentro dormida y se ha quitad