Susan miró fijamente su reflejo en el espejo. Llevaba un hermoso vestido negro que se ceñía a la parte superior de su cuerpo y fluía desde la cintura hacia abajo. Llegó justo debajo de sus rodillas. Se había recogido el pelo en una cola de caballo y se había maquillado los ojos con humo. S
ólo un poquito y le quedó bien.
Agarrando su bolso de mano posó frente al espejo.
Parecía tan juvenil. Susan puso los ojos en blanco con un suspiro. Hoy estaban cenando en el restaurante de Ethan.
Blair se si