La decepción se apoderó de mí porque pensé que era Jason, pero, para mi sorpresa, el hombre no era otro que Leon.
¿Qué estaba haciendo aquí? ¿Pero, realmente importa?
Todavía estaba agradecida de que me ayudara a tiempo. Me enderecé y vi como León caminaba hacia Ryan que gemía.
—¡Qué demonios! —Ryan ladró mientras intentaba ponerse de pie.
León lo agarró por el cuello, lo levantó y lo fulminó con la mirada.
—¿Quién diablos eres tú? —Ryan refunfuñó tratando de liberarse.
León lo miró fríam