Oh Diosa. ¿Por qué no me desperté?
Sólo espero que todavía estuviera dormido para poder escapar rápidamente.
Abrí los ojos y mi corazón dio un vuelco cuando mi mirada chocó con charcos azulados que me miraban con interés y de repente sentí calor y molestia en tan hermoso clima.
Rápidamente me toqué la cara sintiéndome tímida y nerviosa mientras intentaba levantarme de la cama, pero solo me acerqué bruscamente y jadeé.
—Te estás sonrojando —bromeó con un gruñido bajo y yo me sonrojé aún más.
—De