Punto de vista de León.
—Suelta mi mano —exigió Julie, tratando de liberarse de mi agarre.
No lo solté hasta que estuvimos cerca de mi auto en el área de estacionamiento y no había nadie allí excepto nosotros.
La solté y lo siguiente que hizo fue alejarse.
Mi mandíbula hizo tictac. Agarrando su brazo, la atraje hacia mí empujándola contra mi auto y la enjaulé entre mis brazos mientras ella me miraba.
—¿Cuál es tu problema? —ella apretó enojada.
—Tú eres mi problema —refunfuñé.
—¡León!
—¡Julie!