La niebla colgaba espesa sobre el Valle, enroscándose alrededor de los antiguos robles como los dedos de fantasmas. Siempre había niebla aquí, siempre húmedo y fresco, con el aire cargado del aroma de tierra mojada y belladona en flor.
Estaba sentada en mi cabaña, rodeada de velas. Mi cabello… plateado, antinatural. Era la marca de mi don… caía sobre mis hombros mientras me inclinaba sobre mi cuenco, observando cómo las imágenes giraban en el agua oscura.
Guerra, muerte, sangre empapando la tie