La mañana siguiente se sentía peligrosa.
Estábamos sentados a la mesa del comedor con nuestros padres, desayunando como si nada hubiera pasado. Mamá hablaba de un cliente del trabajo. Papá leía el periódico. Pero debajo de la mesa… estaba ocurriendo algo completamente diferente.
El pie de Ryan subía lentamente por mi pierna, abriéndose camino hasta mis muslos.
Intentaba concentrarme en la conversación, pero era casi imposible.
—Entonces Emily, ¿cómo estuvo tu noche? —preguntó mamá con una sonri