—Destruye mi coño… —ronroneé mientras echaba la cabeza hacia atrás contra su hombro, observándolo con los ojos entrecerrados en el espejo mientras se movía detrás de mí.
Se sentía tan bien. Siempre había querido probar diferentes formas de tener sexo además de las habituales misionero y a cuatro patas. Lástima que fuera el padre de Tony quien cumpliera parte de esa fantasía.
—¿Cuál es mi nombre? —preguntó, pasando los dedos sobre mi duro pezón.
—Daddy, fóllame más fuerte. Daddy, quiero más —sup