Kelly
Las cajas de cartón estaban apiladas como promesas olvidadas en la esquina de mi nueva habitación; sus bordes se deshacían por el largo viaje cruzando fronteras estatales. Me sequé una gota de sudor de la frente con el dorso de la mano; el calor del verano se adhería a mi piel aunque el sol ya se hundía bajo la ventana.
Mamá había insistido en etiquetar todo meticulosamente: «Ropa de Kelly», «Libros de Kelly», «Kelly – Frágil», como si el traslado desde nuestro tranquilo barrio suburbano