Sofía
Siempre tuve debilidad por Jay. Era el mejor amigo de mi hermano mayor Tom desde la secundaria, y ahora compartían un pequeño apartamento fuera del campus. A mis 19 años, yo todavía vivía en casa de mis padres, pero me escapaba a su casa cada vez que necesitaba un respiro de las interminables charlas sobre solicitudes universitarias.
Jay tenía 22 años, hombros anchos y esa sonrisa fácil que me hacía revolotear el estómago. Tenía una confianza silenciosa, como si siempre supiera exactament