Lisa
Hacía semanas que no veía a mi novio.
Entre su nuevo trabajo y mis horarios tardíos, nuestros mensajes habían pasado de constantes a ocasionales, de coquetos a distantes, y últimamente lo echaba mucho de menos y lo deseaba con ganas.
Así que esa noche, después del trabajo, decidí ir a su casa sintiéndome excitada e imaginando cómo me haría suplicar por más cuando empezara a follarme, pero cuando llegué, no estaba en casa.
Lo llamé una y otra vez, pero cada vez sonaba hasta el buzón de vo