POV de Elena
Dije que sí.
Incluso ahora, sentada en el auto a su lado, la palabra resonaba en mi cabeza como algo que no podía retractar.
Sí.
Se sentía pesada. Permanente. Como si acabara de ceder algo que todavía no entendía completamente.
El auto estaba en silencio.
Demasiado silencio.
El suave zumbido del motor llenaba el espacio, pero no hacía nada para calmar la tormenta dentro de mi pecho. Mis manos estaban entrelazadas sobre mi regazo, mis dedos fríos a pesar del calor que nos rodeaba.
M