Capítulo 50: La testigo inesperada.
Antes de que pudiera responder, Carter se inundó de una tristeza tan profunda que pareció tomar todo su ser. Sintió su cuerpo temblar por unos segundos, había alojado en su corazón la esperanza de que su hijo pudiera estar creciendo en el vientre de Alejandra, pero ese fragmento de esperanza y felicidad que había albergado, se derrumbó como un castillo de naipes.
—Lo siento Carter —dijo el abogado, al ver la expresión de tristeza en el rostro del hombre, su voz llena de compasión que no hizo m